Canarias Libre al día - Información e Independencia: A l@s canari@s de conciencia A l@s canari@s de conciencia ================================================================================ Rubén Jiménez "Doramas" on 29 June, 2008 06:25:00 Antes de discutir cualquier tipo de asunto que atañe a nuestra tierra o nuestra sociedad, debemos dejar por sentadas unas bases en cuanto a procedimientos, que eviten derivar en hecatombes ideológicas. Para comenzar, es imprescindible asimilar conscientemente la realidad que actualmente vive nuestro Archipiélago. Vagamos ciegamente, en las entrañas del 2008, por un período que bien podríamos caracterizar con algunos síntomas palpables: consumismo, aculturización, mercantilización, apoliticismo, conformismo, desinterés, vacío de identidad, absorción de "culturas" foráneas regidas por la publicidad, corrupción como cotidianeidad, egoísmo, deshumanización… Creo que no es necesario, auque se puede, continuar para reflejar la actualidad canaria –y de medio mundo-. Se puede decir, sin riesgo a equivocarnos, que los problemas que tenemos en Canarias, nos envisten desde dos frentes distintos, aunque paralelos; la dependencia y la globalización neoliberal (descendiente directa del capitalismo). Son muchos los años que llevamos acostumbrados a vivir en dependencia, y en nuestra mentalidad está muy arraigada la concepción de Canarias como territorio supeditado a España. En nuestra educación se nos habla de la necesidad de nuestras Islas de caminar al paso de naciones más fuertes, que rijan nuestros modelos social, económico y político. Sin necesidad de entrar en datos estadísticos ni suposiciones de mercado o subsistencia para una Canarias libre y soberana, cabe destacar el prejuicio de una mayoría de nuestra población hacia este tema. Resulta, cuanto menos curioso, observar como parece que todo el mundo está seguro de nuestro fracaso ante una hipotética independencia; sin embargo nadie es capaz de demostrarlo. Esto huele un poco a propaganda mediática. ¿Cómo tanta gente, en la sociedad claramente desinformada en la que vivimos, sabe tanto de algo y puede hablar tan poco de ello? Pero, para más INRI, es posible confeccionar un documento, siempre y como no puede ser de otra manera, orientativo, que demuestre la solvencia de nuestro archipiélago como nación en el mundo. Para quien dude de mis palabras, les invito a dialogar con aquellos que apoyan la independencia, y con quienes la rechazan, a ver quien ofrece más argumentos en su propia postura. Dejando a un lado los números, al menos en esta ocasión, independencia no quiere decir más que dar las riendas del futuro de Canarias a quien precisamente les pertenece; a los canarios. Pero aquí radica la controversia. ¿Qué independencia? Asomando un poco la cabeza al panorama político de las islas, parece que a uno se le quitan las fuerzas de luchar para cambiar nada. Precisamente ese es el problema, para pintar con los colores de Canarias las insignias con las que se entregar los premios y las banderas de los frontis de los edificios públicos, el esfuerzo es demasiado grande para tan poca recompensa. Aquí es donde entra en juego la necesidad de cambiar, no sólo quien manda, sino la forma de mandar. Cada día vemos como los propios políticos de nuestra tierra, se inmiscuyen en asuntos de corrupción –añádase los que no vemos-, dentro de las competencias que tienen atribuidas. Si lo que hacemos es añadir más competencias (todas), como se suele decir y disculpando la expresión: ¡leche machanga! Está visto y revisto que el poder corrompe, y en nuestra sociedad, el poder lo da, única y exclusivamente, el dinero. Le demos las vueltas que queramos, pintemos de los colores que nos parezca las insignias o guindemos las bandera que se nos antojen, si el sistema político-socio-económico es el que actualmente impera, estaremos cambiando los zapatos de estantería, pero calzando lo mismo. No podemos permitir que las tres cuartas partes de nuestro planeta se hundan en el hambre y la miseria, es intolerable que todos los euros, o dólares, o rupias o yenes, valgan más que cualquier persona, es imperdonable que se secuestre la vida de seres humanos, que se prive de infancia a los niños, que se asesine para vender órganos o que todo pueda ser un negocio en potencia, solo por dinero. El capitalismo NO FUNCIONA, y no funciona desde que una mayoría representativa de la sociedad mundial es perjudicada, y en este caso, la mayoría es más que representativa, si aplicamos las técnicas de la democracia. Otro hándicap radica en que no sólo hay que ver las huellas que deja el capital en la sociedad a corto plazo, sino la abstracción de conciencia y moral que provoca en cada individuo. Estamos hablando de poder, una droga que reactiva los instintos más animales y arcaicos del ser humano a lo largo de su evolución. ¿Debemos aceptarlo sin más, o comprometernos a crecer en nuestra irrevocable escala evolutiva? Es nuestra responsabilidad. No hablamos más que de una droga, ¿y qué madre proporciona la sustancia que da la muerte a sus hijos? No podemos permitirnos entender el dinero como una libertad. En base al interés de unos pocos, hemos englobado en la acepción del término libertad, valores que destruyen al ser humano como especie. Si el capitalismo MATA a personas, también lo hace el homicidio de forma directa. ¿Por qué sí lo permitimos a gran escala? ¿A alguien se le ocurriría exigir la libertad de violar o asesinar? Pues a alguno se le pasó por la cabeza distinguir a las personas por su capital, y atribuir más derechos (incluso los considerados como Derechos Humanos) en función del poder adquisitivo, y eso le quita la vida a millones de personas, ocultas bajo el telón de la felicidad que nos tienen puesto en nuestro horizonte los gobiernos y SUS medios de comunicación. Por todo esto, la soberanía de Canarias debe ir de la mano de un cambio en lo social, lo político y lo económico; en este orden. No se trata de un orden preferencial, sino en cuanto al énfasis en el que destinar nuestros esfuerzos. Como ya hablamos con anterioridad, nuestra sociedad no está precisamente concienciada ni con lo que aquí pasa, ni mucho menos con lo que pasa en un exterior bastante cercano. La labor debe ser especialmente formadora. El cambio social debe recibir el mayor de los respaldos, puesto que se trata del cambio fundamental que derive en un nuevo modelo en todos los campos. Se trata también, de la asignatura más ardua de llevar a cabo. Un giro de nuestra sociedad, en condiciones normales –que nunca se dan-, debe desarrollarse en varias generaciones; pero la urgencia de nuestra situación nos obliga a nos ser condescendientes con ese intervalo. Tenemos el compromiso de forjar conciencias sin plazo. Crear una mayoría sólida que con su presión, pueda propiciar el cambio político que requiere un territorio para poder realizar cualquier tipo de cambios en la estructura de un país –incluso en lo social-. Sólo de esta forma, con un pueblo consciente se dará el vuelco político que facilite en término último, una revolución en materia económica, que elimine, ya en forma de números, las desigualdades que habrá recortado la nueva política y para la que se ha preparado un pueblo consciente. Fácil en un papel, difícil en la realidad, pero imprescindible en nuestro mundo. Ya no sólo hablamos de la posibilidad del cambio en Canarias, debemos saber que además es necesario, y no podemos reparar en viejas frustraciones para justificar la curva en descenso por la que nos deslizamos sin protección ni certidumbre.